Editar un libro: del manuscrito a la imprenta [infografía]

Editar un libro no es elegir el papel, la tipografía y las tintas, que también: es un proceso amplio y de contornos poco definidos que comienza con la búsqueda de originales o manuscritos y que termina en un Excel con la cuenta de resultados. Por en medio habrá habido imposiciones y cesiones con el autor, varias correcciones y revisiones e imprevistos de todos los colores.

La infografía que sigue recoge un proceso de edición estándar, sin atender a excepciones y peculiaridades que pueden variar esta ruta de trabajo. Y sin asomarse al envés de la profesión: el del Excel y la cuenta de resultados.

Cómo se edita un libroCorrección de estilo

La corrección de estilo se hace en pantalla y sobre el texto sin maquetar. Corregir el estilo significa, en puridad, adecuar el texto original al libro de estilo de la editorial, aunque es habitual que esta corrección incluya también una mejora más o menos profunda del escrito.

Un libro de estilo recoge, por ejemplo, en qué casos el sustantivo ‘rey’ debe ir en caja alta (mayúscula) o en caja baja (minúscula), o si los extranjerismos deben ir o no en cursiva.

Corrección ortotipográfica o de primeras pruebas

El libro es maquetado tras la corrección de estilo, el filtro donde quedó atrapada la mayoría de erratas e incorrecciones. Pero el volcado del texto desde el archivo .doc a la maqueta producirá numerosos desajustes tipográficos que habrá que corregir y, además, el mar de letras necesita de ojos nuevos  que detecten los posibles errores gramaticales y ortográficos que escaparon a la vista del corrector de estilo. Esta nueva corrección ya se hace sobre papel.

Corrección de segundas pruebas

No es raro que el maquetador olvide hacer en el texto digitalizado algunas de las correcciones marcadas sobre el papel en “primeras”: por eso hay segundas pruebas. Corregir “segundas” consiste en enfrentar los dos juegos de pruebas, primeras y segundas, para comprobar que han sido incluidas en la maqueta todas las correcciones anteriores. Los dedos índices de las dos manos trabajan aquí a destajo.

En “primeras” es habitual permitir que el autor revise las correcciones (cada vez que un autor revisa su texto siente una pulsión irrefrenable por reescribir párrafos enteros), pero no ya en “segundas”: la estrella Sol se apagaría antes de que el libro entrara en imprenta.

Revisión de ferros

Si en “primeras” y “segundas” habíamos trabajado con la obra maquetada pero impresa en folios sueltos, en ferros veremos un simulacro de los pliegos del libro sin coser: es el momento de hacer una última y definitiva revisión que no va más allá de comprobar la paginación, el índice, los títulos, las tejas y demás elementos destacados.

Luego, con el libro ya entre las manos, en pleno disfrute de la lectura, una errata te saludará con escándalo para recordarte que la edición es un oficio imperfecto, de seres humanos.

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