Libros de más de 500 páginas para curarse de tantas lecturas breves

Libros tochosFoto: Nemomenini

Estás harto de escucharlo: con Internet leemos más pero más fragmentado. Picoteamos de aquí y allá sin sentarnos a la mesa a meternos entre pecho y espalda un menú consistente de letras, solo tapeamos en la barra: una noticia, un post, enlace, clic, otro enlace, otro clic, noticia con vídeo, noticia relacionada, otro clic, aclaración en Wikipedia, clic, ¡pero bueno, si hace diez minutos abrí el navegador para leer el artículo sobre la política monetaria del Banco Central Europeo y ahora estoy con Lactantes hasta la primera comunión!  Nicholas Kerr no se toma a risa el asunto: su libro Superficiales: ¿qué hace Internet con nuestras mentes?  advierte de la huella que deja en el cerebro esta nueva forma de lectura en lonchas.

Dejando a un lado teorías controvertidas, creo equivocarme poco si te digo que desde que vives en el social media tus hábitos de lectura son un continuo vaivén de textos cortos, enriquecidos por todos lados con las posibilidades que ofrece hoy día la red, tentaciones para dejar de leer y hacer clic en busca de la recompensa inmediata, la de la sorpresa, lo nuevo: una nueva página, un nuevo vídeo, una nueva foto. ¿Qué fue de aquellas lecturas como las siestas de Cela, de pijama y orinal? ¿Cuánto hace que no te abandonas a un tocho de más de 500 páginas y a esa sensación de familiaridad con los personajes de la historia?

Feedly está muy bien, pero hay dos aplicaciones analógicas de curación de contenidos, una gratuita y otra de pago, llamadas biblioteca y librería, donde puedes recuperar (incomparables) sensaciones de antaño relacionadas con el sosiego, la digestión lenta de las ideas y el desarrollo sólido y lineal del discurso: tratamiento de desintoxicación para ese cerebro tuyo que es una pura incontinencia de chispitas.

Regálale a tus conexiones neuronales un viaje largo de más de 500 páginas de lectura, lee seguido, seguido, seguido, sin más tentación a la vista que la página siguiente y una vuelta más de tuerca en la historia, sin posibilidad de romper la magia rellenando lagunas con una consulta furtiva en Wikipedia o encontrando el verdadero rostro del protagonista en Google Images.

Yo te ofrezco tres tochos de más de 500 páginas para que vuelvas a leer, en el sentido que tuvo esta palabra durante más de cinco siglos. No son estos los mejores tochos del universo (uno sí es el mejor) pero son los míos, los que yo he leído y los que me han venido a la cabeza a la hora de escribir. No se me ocurre tiempo mejor aprovechado que el que derroché con ellos, hace ya. Da igual papel o e-book, donde tienen que pesar y ocupar sitio es en tu cabeza. Ahí los llevas:

Honrarás a tu padre Guy TaleseHonrarás a tu padre (Gay Talese), 615 págs. Esta es una historia despelicularizada de la mafia: los mafiosos son tipos no tan duros ni tan fáciles de gatillo como dibuja el imaginario colectivo; son más bien un gremio atrapado en el tedio del funcionario porque ser mafioso consiste, entre otras cosas, en esperar, esperar, esperar y esperar. Aquí los mafiosos también tienen mujer e hijos, y se les estropea la lavadora justo cuando la garantía ha caducado. A alguien que leyó este libro le anidó una idea en la cabeza que terminó convertida en una serie de televisión llamada Los Soprano. Gay Talese viste traje a medida los 365 días del año y es autor del que está oficiosamente considerado el mejor reportaje periodístico jamás escrito: Sinatra has a cold (Sinatra está resfriado). Las dos cosas me parecen admirables.

Hasta aquí hemos llegado (Enrique Meneses), 536 págs. Diciembre de 1957, en algún lugar de la espesura de la Sierra Maestra, en la Cuba del dictador Fulgencio Batista:

Por fin llegamos a unos bohíos donde un grupo de rebeldes nos ayudaron a desmontar y descargar nuestro equipaje. Me dejé caer contra el muro de madera de una de las cabañas. Mi mochila me servía de respaldo.

-¿Enrique Meneses? -me preguntó una voz cercana.

Abrí los ojos y levanté el rostro. Ante mí se encontraba un hombre de 1,85 m que me tendía la mano. Sin esperar respuesta me dijo:

-Me llamo Fidel Castro.

Hasta aquí hemos llegado Enrique MenesesComo por aquel entonces no había Twitter, si los periodistas querían llegar a todos lados tenían que ir a todos lados. Enrique fue al escondite de los barbudos de Fidel (Raúl Castro, Ernesto Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros) y se cruzó África de Cairo a Cabo con lo puesto por un calentón con un amigo: se enamoraron de una joven nubia que aparecía en una revista y, lo típico que se dice en estos casos: “A que no hay huevos a ir a buscarla…”. Las memorias del fotorreportero Enrique Meneses jamás funcionarían en el cine porque el guión, ceñido a la estricta realidad, resultaría inverosímil.

Conversación en La CatedralConversación en La Catedral (Mario Vargas Llosa), 736 págs. No lo pone fácil de entrada el novelón: hay que dejar correr treinta, cuarenta, cincuenta páginas hasta que el cerebro se hace a tanta complejidad técnica. Luego todo es un dejarse llevar como drogado, sin voluntad, por la más sofisticada ingeniería literaria que uno vio y que da lustre a la historia de un Perú corrupto y asfixiante. Si hubiera leído antes La casa verde, el tocho que abrió la senda, quizá hubiera recomendado esta novela de casa de putas y no Conversación en La Catedral. Pero fueron Zavalita y su jodido Perú los que llegaron primero a la estantería.

Aquí tienes 1887 páginas para aliviar por un tiempo los cortocircuitos neuronales de tanta lectura en píldoras, pero seguro que tú también tienes otros tochazos para recomendar. Si gustas…

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4 comentarios en “Libros de más de 500 páginas para curarse de tantas lecturas breves

  1. Pues mira que yo no soy de “tochazos”. No seré yo quien le haga ascos a un buen montón de páginas, pero por norma general me gusta más la novela que roza las 500 que la que las sobrepasa. Por supuesto, esto tiene varios motivos, supongo que uno de los más importantes sería mi pasión por los cuentos. Aún así, en mi biblioteca se pueden encontrar unas cuantas antologías y selecciones que sobrepasan el citado número.

    Pero me pasa una cosa, será verdad o una pura coincidencia, pero generalmente los autores que escriben mucho (hablamos de longitud, no de cantidad), no escriben tan bien. Daremos por sentado que ambos conocemos, por supuesto, un buen puñado de excepciones, pero la norma general me dice que un autor que escribe 700, 900 o 1000 páginas simplemente se ha cansado de trabajar en su borrador y ha decidido editarlo sin finalizar ese importantísimo análisis postescritura. Indiscutible, algunas de las mejores obras de todos los tiempos sobrepasan, y con creces, este número, pero como habito general, el que escribe mucho es porque no ha sabido decirlo bien y ha tenido que extenderse. considero un gran ejemplo de esto “Música para camaleones” uno de mis textos favoritos y que recomiendo de forma insaciable.

    A parte de esto, buena entrada, jeje.

    Nos seguiremos leyendo.

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    1. Hombre, ‘Conversación…’ es un tochazo y yo diría que no le sobra una palabra. Disfruto mucho también con libros que se pueden leer de una sentada, la experiencia lectora es muy intensa porque no se corta. ‘El coronel no tiene quien le escriba’ o ‘Memoria de mis putas tristes’, por ejemplo, fueron dos lecturas de trago y un placer.
      Saludos, José María

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